V(erso) Por
tu nombre, Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de la
angustia. Por tu misericordia disiparás a mis enemigos y destruirás a todos los
adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo. Salmo 143:11,12 –RV95
I(mplicación) Es interesante este canto-oración del Rey
David. Como líder del pueblo de Dios, reconoce que necesita de Dios tres cosas:
que lo vivifique, que saque su alma de la angustia, y que disipe a sus
enemigos. Todo líder de Dios necesita estas tres cosas de parte de Dios: un
avivamiento ("me vivificarás"),
una sanidad ("sacarás mi alma de la
angustia"), y una victoria ("disiparás
a mis enemigos").
Es que en la vida cristiana y en el ministerio
podemos enfrentar estas tres realidades: Primero, que con el correr del tiempo se
pierda la pasión por Dios y por el llamado que recibimos, empezando a sentir
una dimensión de muerte espiritual; Segundo, que en el servicio que realizamos nos
lastimen aquellos que son parte de nuestra comunidad de creyentes y aquellos a
los que servimos, empezando a sentir alguna dimensión de inestabilidad
emocional; y Tercero, que al estar en las líneas del frente de la buena batalla
de la fe nos ataquen los que no aceptan o no entienden nuestra nueva vida o
nuestro ministerio y por consiguiente se auto-constituyen en nuestros enemigos,
empezando a sentir algunas dimensiones de temor por las amenazas contra nuestra vida y
ministerio.
Pero el Rey David, como todos los que lideramos
sirviendo al Señor, sabemos que en Dios esta nuestro renuevo. En el Dios al que
servimos esta nuestro avivamiento, nuestra sanidad y nuestra victoria.
Ahora, notemos como David reconoce esto en su vida y
en su liderazgo. David dice: 'Por tu
nombre, Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de la
angustia. Por tu misericordia disiparás a mis enemigos y destruirás a
todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.”
En estos versos los 'tu' son muy importantes así como también es importante señalar que
lo que David dice no son peticiones sino afirmaciones. El avivamiento que Dios
trae a mi espíritu no es por mi nombre, es por SU 'Nombre'. La sanidad que Dios
trae a mi alma no es por mi justicia, es por SU ‘justicia', y la victoria que
Dios me da no es por mi amor hacia él, sino por SU ‘misericordia y amor hacia
mi', y todo eso es porque Dios es mi Señor y yo soy SU ‘siervo'. David daba por
hecho que Dios lo iba a hacer, pero también entendía que Dios lo haría por SU Nombre, por
SU Justicia y por SU Misericordia y Amor.
Si necesitas el avivamiento, la sanidad y la
victoria que solo Dios puede traer a tu vida y ministerio deja de hablar como
Señor y comienza hablar como siervo, deja de pedir solamente y comienza a
confesar en fe lo que crees, deja de reclamar en base a tu nombre, tu justicia
y tu amor por Dios y comienza a declarar que Dios, tu Dios, el Dios al que
sirves, lo hará por SU Nombre, por Su Justicia y por Su Misericordia y Amor
hacia ti.
D(ecisiones) ¿Qué decisiones vas a tomar? ¿Qué acciones
necesitas realizar?
A(doración) ¿Qué oración necesitas hacer? ¿Qué áreas de
tu persona, de tu vida y de tu ministerio necesitas rendir a Dios?
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